Decide con el corazón, planifica con la cabeza… espera, pero si ya lo haces
2012/02/03, 20:02
Filosofía: Decisión Futuro Amor Pasión Éxito
Hace tiempo por casualidad encontré un foro en el que trataban el tema de cómo tomamos las decisiones en la vida. No he podido encontrar el link, pero en resumen, la pregunta inicial era cómo decidimos, si con el corazón o con la cabeza, somos sentimentales o racionales. La respuesta del experto de aquella discusión fue que sentimos con el corazón y decidimos con la cabeza. En ese momento me quedé satisfecho con la respuesta, pero ahora no estoy tan de acuerdo.
La guía del experto es completamente lógica, ya sabemos que pensamos y decidimos con el cerebro, luego siempre decidimos con la cabeza. Pero la cuestión creo que tiene otro enfoque más profundo que el puramente biológico, más bien si decidimos guiados por los sentimientos o por la razón.
Personalmente pienso que el punto de la discordia radica en el tiempo que lleva tomar las decisiones. Si el tiempo en decidir es corto, impulsivo, parece que estás decidiendo con los sentimientos, con el corazón. Pero si la decisión la meditas, contrastas pros y contras, ponderas posibles consecuencias… parece que estás decidiendo con la razón, con la cabeza.
Ésta es mi conclusión lógica a la que he llegado. Siempre decidimos por nuestros sentimientos. En sí, es la forma poética de decir que siempre haces y has hecho lo que tú has querido. El tema está más desarrollado en la ‘Felicidad con la regla del UNO’, pero en resumen es que en cada instante de tu vida has hecho lo que tú has querido, por lo cual eres responsable de dónde estás ahora; incluso en caso de coacción, tú decidiste acatar el chantaje o asumir sus consecuencias. Los sentimientos son los que te guían a ti para saber qué es lo que quieres, quieres todo aquello que te haga sentir bien. Ahí es donde entra la cabeza para planificar cómo conseguir eso que tus sentimientos te hacen querer. Creo que a la mayoría le gustaría poder volar como un pájaro (salvo que tengas vértigo), pero ahí está la cabeza para planificar aprender a pilotar un ala-delta en lugar de saltar por el ventana.
La intensidad de los sentimientos es la que determina el tiempo que tardas en tomar la decisión. A mayor intensidad, menos tiempo, luego la decisión parece más sentimental, más impulsiva. A menor intensidad, empleas más tiempo pensando, parece más racional. Por ejemplo, si tienes la posibilidad de comprar tu coche soñado desde tu adolescencia por el que sientes ese sentimiento poderoso, la decisión es instantánea; pero si lo que necesitas es un utilitario, la decisión la tomarás en base a números y utilidad, aunque finalmente siempre será la decisión que sientas más beneficiosa.








