¿Cómo podemos mejorar sabiendo cómo decidimos con los cubos de la decisión?
2012/05/14, 09:14
Cambio: Decisión Futuro Felicidad Motivación Éxito Tips
Aquí tienes el borrador de la nueva edición de la regla del UNO sobre las decisiones. Cómo simplemente saber cómo funcionamos al decidir nos puede ayudar a mejorar.
Es la primera consecuencia directa de la regla del UNO individual que te hará comprender ciertas cosas. ¿Has oído hablar del amor a primera vista?
Estamos rodeados de estímulos a los que atender, no hay tiempo que perder. Ni siquiera para tomar decisiones. Las decisiones importantes de la vida son binarias, sí o no. Todo lo demás es planificación.
Entonces imagínate las decisiones como dos cubos juntos, sí y no. Justo en el punto donde se tocan, hay una bola de acero de una tonelada. Tu decisión es el cubo en el que cae la bola.
La única forma que la bola de acero tiene de estar en equilibrio es el desconocimiento. Sobre todo ya tenemos una decisión, salvo sobre lo que desconocemos. De ahí, caerá a uno o a otro cubo. La decisión depende completamente de ti.
La bola es tan pesada porque el cambio de opinión no es fácil. La reflexión puede hacer cambiar la bola de cubo; por ejemplo, un análisis de datos sobre una posible inversión.
El cambio de opinión es tan difícil, como inesperado. Un único detalle, una corazonada, una mirada, una palabra… y la bola cambia de cubo. Conocer ese detalle a priori es donde radica la dificultad, sería como clarividencia.
En cuanto alguien te hace una propuesta, internamente ya tomaste una decisión. Si te encuentras poniendo excusas, claramente es un no. Si buscas contras por los que no deberías, es un sí enmascarado por algún motivo, pudor, inseguridad, indecisión… pero en cuanto éste desparezca es un sí. Si no te hace feliz la decisión, es un compromiso.
Generaliza los cubos de la decisión a todo el mundo, y ahí tienes la justificación de que las primeras impresiones son las que cuentan.
Imagina que conoces a una persona atractiva, eso es un sí para ti. Si a esa persona también le resultas atractivo, todo marcha bien. Lo malo sería que metieras la pata por algún motivo y esa persona cambiara a no; como no podemos leer la mente, sé tú mismo. Pero como la otra persona su primera decisión sea no, es más complicado llegar a un sí mutuo. La situación intermedia sería que esa persona no hubiera pensado en ti como posible pareja, es decir, desconocido, la bola está en equilibrio; sin prejuicios y siendo tú mismo puedes ayudar a la bola de acero a caer en el sí.
Puedes repasar tus decisiones pasadas, y encontrar el UNO en ellas, el detalle que te hizo tomar una decisión u otra. Probablemente influyan diferentes factores, pero habrá uno que destacará sobre los demás, ese es el que prevalece. Fíjate en qué punto tomaste tu decisión, si la bola cayó de un lado o de otro en la primera impresión, y lo que costó cambiarla de lugar en caso de que así lo hiciera.
El cubo donde cae la bola viene determinado por quién tú realmente eres. Tus gustos y tus ideales. A ti te define lo que no tiene una causa ni un objetivo en ti. Por ejemplo, si te gusta el azul, sin más motivo, te verás más orientado a objetos azules.
En las decisiones, puedes dejarte guiar por tus instintos. No se suelen equivocar. Todo lo que sea meditado es una planificación. Simplemente emplea la razón para controlar la impulsividad de los instintos.
Una decisión no implica acción. Las decisiones no son tales hasta que se hacen tangibles. Pero las decisiones son el primer paso para conseguir lo que te propongas. Ellas desencadenan y guían tus acciones.








